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VALLE DEL ITATA: EL RENACER PARTE IV.

Publicada el 08/07/2013 por Mariana Martínez

Claudio Barría ha tomado un nuevo desafío personal en el Itata: hacer espumantes de moscatel o muscat, la cepa blanca que trajeron a América del Sur los jesuitas tras la conquista.

Claudio Barría ha tomado un nuevo desafío personal en el Itata: hacer espumantes de moscatel, la cepa blanca que trajeron a América del Sur los jesuitas tras la conquista. 

¿Quién pensó que después de sus premiados vinos sin sulfuroso de viña la Fortuna, Claudio Barría se quedaría tranquilo? A este enólogo, el primero en vinificar la cepa país en Chile, pensando en vinos finos y orgánicos, nadie lo alejará de su curiosidad. Si estuvieron ustedes en la feria Chanchos Deslenguados el fin de semana pasado en Club Santiago, seguramente probaron un espumante seco Moscatel de Alejandría del Itata, divino, el Bandido, de la viña Neira

Si hablaron con su productor José Yamil  Neira Hinojosa (ganador del concurso innovación con su cinsault de las Revistas Wikén y El Campo) habrán descubierto que detrás de esa refrescante innovación estaba Barría. Pero viña Neira no es la única.  Barría también está detrás de varios moscateles más de Itata. Su idea, me explica con esa característica voz ronca y entusiasmo, es identificar el Itata profundo, el de las viñas en cabeza, por el sector de Guarilihue a la Costa; lo que llama la zona de los cerros del Itata. 

¿Por qué ahí? Barría responde: Porque ahí la moscatel tiene más bajo grado naturalmente, llega a los 11,5° con uva madura y con buena acidez, y eso agrega, es un vino ideal para hacer base de espumantes, ya sean charmat o champenoise. 

Por ahora explica Barría han identificado cuatro sectores más cálidos –los que llama del valle- por su mayor lejanía de la costa. Todo el trabajo, lo están haciendo acompañando de estudios con el fin de hacer un proyecto a futuro que permita definir la zona como zona de espumantes. Lo que hay por ahora, nos explica, es una patita de la Asociación de Ingenieros Agrónomos-Enólogos de Chile, de profesionales del vino (sommeliers, gerentes, viticultores, agrónomos) en el valle del Itata reunidos para hacer cosas. 

“No somos productores, dice Barría, somos gente que quiere hacer cosas por Itata, para que finalmente sean los productores quienes hagan los espumantes en sus casas y para que también haya en torno a ellos una ruta turística, la Ruta del Espumante, junto con sus productos agrícolas... El sueño es tener un carrito con maquina de degüelle para ir de productor en productor haciendo un poco aquí y allá, pero todavía no tenemos eso, todavía trabajamos con nuestros recursos, a lo compadre”. 

Barría ya ha trabajado en Itata con Casa Nueva y Errázuriz-Domínguez, y más recientemente con un nuevo proyecto, Cave Mathieu, en el cual está haciendo sus propias pruebas con moscatel para espumantes y ya sueñan con probar plantaciones nuevas de chardonnay, pinot noir y pinot meunier. 
 “Partimos en La Fortuna  haciendo vinos de moscatel de Huaro, se lo mostramos a Hernan Amenábar de viña Undurraga; nos compró 300 mil litros que hicimos en Errázuriz-Dominguez para su espumante de moscatel el año 2012. Luego para el 2013 le mostramos el vino a Valdivieso y nos hizo un contrato por un millón y medio de litros, también para base de espumantes. Así logramos que el precio se mantuviera al menos entre los 100 y 110 pesos por kilos, frente a los 60 de antes, cuenta Barría. 

Barría reflexiona: “Se pierde la tradición y se pierde el paisaje arrasado por los bosques. La gente se fue del campo. Cuando yo arrendé la viña en Guarilihue, un trabajador me contó que llegó a haber tres equipos de fútboll con tres series cada uno, hoy hay un equipo, y una serie; la zona se despobló buscando otro futuro”.

Los Agrónomos-Enólogos del Itata liderado por Barría, también estamos promoviendo la experimentación con las viejas parras de cinsault que crecen junto a la moscatel en las zonas más frías y costeras del Itata; allí donde el más tardío país tiene dificultar para madurar. Barría cuenta que ya han comprado y vinificado cinsault las viñas Montes, San Pedro, Koyle, Undurraga y Terranoble, y también Barría Wines. Será a fines de octubre, durante una visita organizada para profesionales organizada por la agrupación, cuando todos estos vinos, así como los de los productores locales, se mostrarán abiertamente. ¡Interesados estén atentos!

El objetivo hoy explica Barría,  es que se pague mejor por las uvas, sin modificar el Decreto 464 de Denominación de Origen (*), para que el vino de Itata –que es muy escaso- no se pierda en las mezclas del gran Valle Central, como ocurre hoy. “Estamos buscando mejorar el valle y no sacar productos malos, porque si es así nos quedamos con precios bajos, y para subir precio hay que hacer buenos productos. Para eso concluye, estamos aportando la tecnología y abriendo la vista para poder avanzar dándole valor al valle, y así sacar la imagen del vino pipeño, que le ha restando valor a la uva, pues sólo se consume en boliches locales”. 

(*) Según Decreto N°464,  ni país ni cinsault son variedades finas, por lo tanto no pueden aparecer en etiquetas,  a menos que provengan del secano interior (entre Mataquito y Bío-Bío).



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