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COMER Y BEBER EN VIK

Publicada el 26/04/2017 por Carolina Freire

Primero arremetió con su vino Vik, luego sorprendió con la increíble arquitectura de su bodega y hotel y hoy cautiva con su restaurante Milla Milla y Café Pavilion, consolidándose como un gran referente del enoturismo con un concepto del huerto a la mesa



EL HOTEL

En el 2015 fue elegido por la publicación Condé Nast Traveller como uno de los mejores nuevos hoteles del mundo, esto por su diseño excepcional y por su inmejorable ubicación, emplazada en un bello entorno natural con vistas panorámicas de 360°, en Millahue, cerca de San Vicente, a dos horas al sur de Santiago. A primera vista, el hotel del noruego Alexander Vik es visualmente impactante por su diseño innovador, su techo curvo de titanio (inspirado en las montañas) y su amplia colección de arte creada especialmente para la propiedad por artistas chilenos y extranjeros. Cada una, de las 22 habitaciones con las que cuenta el hotel, está diseñada como una verdadera obra de arte para vivir una experiencia de lujo. Esto sumado a sus agradables espacios abiertos y acogedores, decorados con obras de Roberto Matta y Anselm Kiefer. Además, tiene un reconfortante spa y una espectacular piscina, con vista privilegiada, que mira a todo el valle.


LA COCINA

Rodrigo Acuña es el meticuloso chef, desde que inició el proyecto, detrás de los fogones del Milla Milla y Café Pavilion, y quien le ha dado una marcada identidad a su cocina con ingredientes frescos de la región. Acá él, junto a su equipo, elabora todo, desde la charcutería hasta el pan, trabajando con productores de distintas comunas de la zona, así de esta forma adquiere legumbres de Paredones, un buen aceite de oliva de Lolol, la sal de Cahuil, salicornias y pescados de la costa, y jaibas de la familia Fullu, en Pichilemu, entre otros productos. Últimamente acaba de estrenar una huerta en la viña, plantada con diversos vegetales, frutas y hierbas, para abastecer los distintos comedores del lugar. 


Una buena alternativa para conocer Vik, además de alojarse, es tomar alguno de sus programas turísticos con visitas guiadas por las instalaciones, también puede realizar caminatas, paseos a caballo o en bicicleta por los viñedos, catas de vinos o ir directo a almorzar o cenar a algunos de sus dos restaurantes. En el Milla Milla (que está en el mismo hotel) al almuerzo hay un concepto de Family Style, en el que puede elegir un pescado o carne con diversos acompañamientos para compartir, más postre, bebidas y copa de vino. Mientras que a la cena ofrecen un menú de 4 tiempos, que incluye aperitivo, entrada, fondo y postre más media botella de vino. Por otro lado, en el Café Pavilion (a un costado de la bodega) hay un Petit Lunch con opciones que incluyen carne o pescado más acompañamientos, postre y copa de vino de la viña. Déjese sorprender por la gastronomía de Acuña, ya sea en el restaurante del hotel o en su exclusivo café, con platos que se definen en el momento, dependiendo de los ingredientes que entreguen los proveedores y su huerta. Y que son verdaderas composiciones de colores y texturas como la sabrosa sopa fría de tomate con frutilla, la delicada crema de coliflor, su fresco tártaro de betarraga o el ceviche con camarón, reineta, ostión y leche de coco. En fondos, una delicia es el popcorn de panza de cerdo o su fabuloso asado de tira.


LOS VINOS Y LA BODEGA

Si Vik tiene un hotel extraordinario en medio de las 4.325 hectáreas con las que cuentan, la bodega no podía ser menos, para esto el arquitecto Smiljan Radic trabajó en un concepto de sustentabilidad que se mimetiza con el entorno. Esto acompañado de la intervención de unos espejos de agua en la entrada, diseñados por Marcela Correa, que ayudan a mantener fresca la obra. Ahí, por cubas de acero inoxidable y barricas francesas, pasan los distintos vinos que provienen de uvas de parras plantadas en alta densidad, es decir, 7.500 plantas por hectárea para producir menos fruta por parra y de mayor calidad. El objetivo de Patrick Valette, gerente y creador de los vinos de la viña del valle de Cachapoal, y del enólogo Cristián Vallejo, siempre fue hacer un vino holístico de alta gama, donde el todo fuera mucho más importante que la suma de sus partes. Fue así como nació su ícono llamado Vik. Un vino (con 23 meses de barrica francesa) joven aún, estructurado, elegante, complejo, negro en aromas, compuesto por las variedades Cabernet Sauvignon (55%), en su mayoría, más Carmenère, Cabernet Franc, Merlot y Syrah. A este se sumó el año pasado un hermano menor llamado Milla Cala 2012, producido con la uva que no califica para Vik, elaborado por un 56% Cabernet Sauvignon, 29% Carmenère, 45%Syrah, 7% Cabernet Franc y 5% Merlot (con 16 meses de barrica francesa), que dan como resultado un tinto más maduro y floral, con notas a tabaco y a árboles nativos. Y en un segmento intermedio está la nueva primicia Piú Belle 2011, un vino producido con las barricas de vinos que no evolucionaron como querían para Vik pero que tiene una frescura desigual. Tiene un 51% de Cabernet Sauvignon, 35% Carmenère, 7% Cabernet Franc, 5% Merlot y 1% Syrah. Acá encontramos notas más herbales, fruta roja y negra fresca, mucha personalidad y jugosidad, con taninos aterciopelados. En resumen, un vino ideal para entender y empezar a digerir la experiencia Vik.

 

Reservas en turismo@vik.cl o llame al +56 9 56 68 48 53.



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