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CHANCHOS DESLENGUADOS EN CLUB SANTIAGO

Publicada el 10/07/2013 por Mariana Martínez

Sebastián Alvear y Louis Antoine Luyt lo volvieron a hacer con nuevos rostros, nuevas zonas, y también viejos bastardos renovados. Aquí lo mejor de vinos sin tabú.

Sebastián Alvear y Louis Antoine Luyt lo volvieron a hacer con nuevos rostros, nuevas zonas, y también viejos bastardos renovados. Aquí lo mejor de vinos sin tabú. 

Partimos por el postre. Pero da igual, porque estuvo tan entretenido el Chanchos Deslenguados de la semana pasada en la terraza del Club Santiago que ni hambre dio. El día de invierno soleado, de temperatura perfecta para los vinos, fue un regalo por todos lados. Sumamos al evento que organizan ya desde hace un par de años Sebastián Alvear y Louis Antoine Luyt,  el estacionamiento gratis, copa de degustación por solo $5.000 y quienes llegamos temprano copas grandes. De ñapa, para los que comprarían vinos, que era la idea del evento además de poder degustar- había de obsequio una bolsa de tela topísima para cargar cuatro botellas con logo del evento y todo. Aquí les presentamos las mejores novedades de ese día, así es no están todos,  en una suerte de saca pica para quienes les dio flojera salir de la cama después de la lluvia. 

KUNDALINI, EL DULCE PAÍS

Entonces, sí partimos por el postre, porque el primer expositor al llegar era el enólogo Daniel Sepúlveda, socio de Kundalini con su rosado dulce y generoso (por sobre 14.3°A) de cepa país (a $3.000 precio feria). Un late que más que quitar el apetito, lo abrió en busca de más vinos de cepa país, con su rica sensación glicérica y perfecta acidez. Un dulce divino en su concepción, elaborado desde el 2006 con uvas de parras viejas del abuelo de Sepúlveda del secano de Cauquenes, Posilla. Ideal para acompañar tortas de frutas o quesos maduros al final de la comida. 


NI UN PASO ATRÁS, LOS PIÑEOS ESTÁN DE VUELTA

El gran grupo de tintos de país, incluida una chica prácticamente seca, los conseguimos en la esquina de Louis Antoine Luyt y compañía, esta vez junto a un  nuevo proyecto vino-social en busca de devolverle el prestigio a los pipeños del secano del las zonas costeras de Maule e Itata. No por casualidad el día anterior Luyt junto a sus secuaces (Gónzalo Martínez y Roberto Henríquez) habían organizado una presentación de sus pipeños país y cinsault -solos o juntos- desde Nacimiento a Cauquenes. Los presentaron, como quieren seguir haciéndolo -aunque no me convence si se tratara de venderlos en tiendas especializadas-  embotellados en formato de dos litros y con las misma etiquetas frontales el viernes antepasado en el restaurant Le Bistrot de Santiago. 

Pronto les presentaremos un informe completo de esta nueva historia del renacer de los pipeños que apenas comienza, pero en resumen encontramos vinos correctos y con marcadas diferencias entre sus diferentes orígenes (especificados en cada contra-etiqueta), unos más ligeros y frescos que otros, otros más cortos, otros más profundos y más negros, pero todos sabrosos, con excepción de uno que estaba claramente refermentando y que al descubrirlo Luyt, lo sacó por un ala fuera de la mesa de degustación. Porque sí, Luyt ha aprendido mucho y ya no permite errores; la sanidad es su nuevo mejor amigo y seguro también lo será en esta nueva etapa del pipeño Hecho en Chile.  El que me rompió esquemas por su profundidad y complejidad, fue el 100% país de Cauquenes 2013.

EL FRANCHUTE MEDIO  ROBIN HOOD

Punto aparte merecen los vinos bajo las marcas de Louis Antoine Luyt, desde su Chicha prácticamente seca, llena de burbujas, muy refrescante, pasando por su propio pipeño 2010, hasta sus mezclas Primavera 2012 (mezcla de país con carignan, syrah y malbec). Buen encuentro, que borró el mal recuerdo pasado en Valpo un par de meses atrás. Aquí Luyt mostró vino más que correctos y con mucha, mucha, gracia. 


LA MARAVILLA DEL CACIQUE

Y como para demostrar que Luyt y secuaces no están solos en esta lucha por revivir el pepiño, su vecino Manuel Moraga Gutierrez también tenía un pipeño y de los buenos entre sus Caciques Maravilla. Lo del vino, lo heredó de la familia de su mamá, de Yumbel, Bío-Bío. Manuel es ingeniero forestal y en construcción; heredó un campo de 60 hectáreas, 16 con viñas, cuyo vino se vendían a granel. Con el terremoto el 2010 reconstruye y cambia lagares de madera viejos por cemento y acero, además al conocer a Luyt empezó a embotellar y a exportar. Hoy vende a Canadá, Francia, España e Inglaterra. Además tiene muy sabrosas mezclas de país con malbec y con cabernet sauvignon. De hecho, su pipeño 2013, mezcla cabernet-país fue el que me enamoró.


DUOS DINÁMICOS X 2

Más adelante dimos con dos proyectos de enólogos que se atrevieron a hacer sus propios vinos, y hoy comparten bodega. De Felipe Riveros y señora, es Instinto del Maule, un cabernet sauvignon 2012 con pequeños aportes de syrah, carmenére, merlot y petit verdot. El vino es  100% envejecido en roble francés de diferentes usos,  sin filtrar, y  se muestra lleno en nariz y boca  de fruta negra, con gran estructura y profundidad. Y a su lado, otra joven pareja con su par de Vultur tintos (el que deriva del nombre científico del cóndor chileno). El enólogo de Vultur es Daniel Miranda con bodega en Doñigüe (Cachapoal). Sus dos vinos del Lolol costero (del verdadero Lolol costero y fresco) por ahora son: la mezcla de carmenére, petite sirah, petit verdot y syrah llamada Grypus del año 2011, más un 100% Petite Sirah 2012. El primero, la mezcla, una delicia, hecho a mi gusto, lleno de frutas negras, frescas, jugoso, cool Colchagua, de cuerpo medio a ligero. El segundo, el petite sirah ( éxito en ventas ese día) es más grueso, profundo y negro, incluso de acidez más marcada; un grande, que seguirá ganando en la botella, y que no me cabe duda seguirá dando muy bien de qué hablar en el futuro.


MACHALÍ, EL CABERNET DEL GURÚ

Avanzando llegamos a Machalí, un proyecto de Rodolphe Bourdeau, a la venta desde hace un tiempo ya en la tienda Vinoteca. Se trata de un cabernet sauvignon de Cachapoal, esta vez en su cosecha 2009. Un cabernet serio, lleno de fruta roja, con sus notas herbales a mentol (no eucaliptos), frescas, y sí parco, austero; como lo describe Rodolphe, un gran experto en el uso de las barricas de roble: tiene tensión y estructura pero no grasa que llene la boca. A $5.000 ese día, seguro uno de los mejor relación precio calidad del lugar. 


EL BANDIDO 

Mi gran sorpresa fue la viña Bandido, una marca que por su etiqueta me pedía salir corriendo en dirección opuesta. En su mesa no sólo encontramos a un viñador fantástico, Jose Yamil Neira Hinojosa, apasionado por sus viñedos de país, cinsualt, mosctael, y -mire usted , según me contó gracias a una sugerencia que le dio por mail Jancis Robinsoin- plantó el mismo pinot noir; también cabernet sauvignon. Probamos su pinot noir, de color precioso, masculino en su concepción, por ser más del estilo de los negros de la apelación Echezeaux, lleno a la vez de elegancia y sedosidad. También su cabernet sauvignon, un vino simple y liviano, lleno de frutas rojas, suave, y curiosamente muy amable. Y como guinda de la torta su espumante moscatel de Alejandría Brut del cual hablamos recién en nuestro especial sobre Valle del Itata. Así es, así supimos que a esta bodega los asesora Claudio Barría, y si esto es lo que se puede hacer del Itata costero con 100% moscateles espumantes brut: bienvenidos, ¡quiero más! 


EL INFILTRADO

A su lado otra grata sorpresa fue dar con la sidra chilena de manzana y el vino de arándanos Quebrada del Chucao, de Diego Rivera, hijo de la pareja de cronistas gastronómicos y de vinos Harriet Nahrwold y Enrique Rivera. Diego es agrónomo-enólogo, hoy trabaja en Terranoble y es amante de la sidra. Sus dos productos son más que correctos y sabrosos, cada uno a su manera. Buen aporte al encuentro.


GARAGE BOYS

Otro nuevos en el grupo fue la mezcla TellusWines (75%syra, 15% petit verdot y 10%mourvedre), de un par de amigos que trabajan en Baron Philippe de Rothschild Chile. Uno, Francisco Fernández, es el enólogo asistente; el otro, Felipe Baeza, trabaja en informática. Este par de socios compran uva filete, filete, al enólogo Juan Carlos Faundez en el sector llamado El Escorial, el rincón más trendy de Maipo Alto; el vino es una joyita jugosa, liviana y profunda a la vez, que hacen literalmente en el garaje de la casa de Baeza. 


LOS CONSAGRADOS

Para repetirse la copa estuvieron aquella mañana de Chanchos Deslenguados en Club Santiago, también Montsecano, un ya consagrado del grupo y estrella y que por lo mismo - esta vez mostrando su versión 2012, cada vez más armado y profundo- se quedó sin botellas temprano. También, la familia Villalobos con su carignan de viñedos silvestres de Colchagua, cada año mejor: ahora 2012 más limpio y más fresco, no por ello menos interesante, al contrario. También repitió la bodega Gónzalez Bastías junto a su socio y enólogo, Juan Luis Bastías, con más avances interesantes. B.G, del secano del Maule, es apasionado y es mateo, y eso se refleja en el avance de sus vinos cada vez que los vuelvo a probar año tras año. Por ejemplo, hoy suma un impecable país vinificado en tinajas, mientras con su moscatel negra ha hecho milagros. Sí, moscatel negra; en sus versiones anteriores no reflejaba el por qué del nombre, pero esta última versión al fin lo consiguió; es un tinto negreo como la noche, ligero, suave, amable en taninos, y con fabulosos aromas a uvas moscateles. Un must exótico cuando llegue al mercado. 


LA REFLEXIÓN LATERA


González Bastías cada año superior, es el mejor ejemplo de cómo estos vinos elaborados a escala humana, llamados por capricho o por gracia "sin tabú", se superan a si mismo cada año; así como sin duda las viñas chilenas hoy hechas y derechas lo hicieron en sus inicios y lo seguirán haciendo. Y sí es que hubo patitos feos, con vinos claramente defectuosos, estoy segura que en las próximas oportunidades o se suben al carro de la calidad con identidad – que para mí no es lo mismo que defectuosos- o no los veremos más por estos lados. 

Chanchos Deslenguados además nos volvió a dejar otro mensaje claro: el vino debe entretener y que no hay mejor forma de hacerlo que contando historias de personas, del otro lado del mesón. Ahh…y  otra cosa más: las ferias de vinos en otoño o invierno, nos ahorran harto  hielo, no ven que hay que ser sustentables,  y los vinos se lucen como deben.  



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