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A LA CARTA: LA COCINA MAPUCHE DE MIGUEL CACHITREO

Publicada el 13/11/2017 por Juan Antonio Eymin

Más allá del merquén y de los piñones, la visión de la cocina mapuche de Miguel Cachitreo sorprende por su versatilidad.


Ganó fama como chef ejecutivo de los restaurantes de la reserva Huilo-Huilo, donde su propuesta culinaria fue premiada el año pasado por el Círculo de Cronistas Gastronómicos como “la mejor cocina en regiones” y luego reconocido en La Revista del Sábado como parte de la Red de Lideres Jóvenes. Hoy, luego de conocer el éxito y la fama, regresó tras la muerte de su padre a su Currarrehue natal con la finalidad de abrir su propio emprendimiento (que conocimos en construcción), mientras enseña técnicas de cocina y alimentos a las comunidades mapuches establecidas en la zona.  “Con el tiempo la gente va a tener más interés en Chile, y va a tener que haber más lugares que tengan propuestas más novedosas de gastronomía. Mientras más tengan que ver con el tema cultural y los orígenes de Chile, será mejor”, nos explica Miguel, mientras degusto una de las mejores empanadas fritas de mi vida y unas alucinantes sopaipillas con prietas.

 

Su corta vida ha sido intensa según comentó a la revista Paula: “tras cursar la enseñanza básica en su comuna, partió a Villarrica, donde se tituló como técnico en alimentación. Luego llegó a Santiago donde trabajó con grandes chefs como Axel Manríquez, Carlos Meyer y Guillermo Muñoz. De ellos aprendió la técnica y la rigurosidad necesaria. Pero cansado de la capital, hace cinco años regresó a La Araucanía. Ahí se percató que había dejado de lado sus raíces y que sus preparaciones estaban más influenciadas por la cocina francesa que por la mapuche. “Viajé mucho, pero iba con una mochila vacía. Me di cuenta que el conocimiento siempre había estado en mi casa, por lo que volví a mi hogar: ahora con otros ojos. Cargué mi mochila con la influencia mapuche de mi zona y volví a mis tierras”.

 

Aún le faltan semanas para tener su restaurante (más bien dicho un parador o picada), pero ya trabaja junto a un equipo de gente de su tierra recibiendo grupos de turistas que buscan comer y conocer algo más de esta cultura. Su emprendimiento está a 500 metros del pórtico ubicado a la salida del pueblo de Currarrehue siguiendo la ruta a Argentina. Dos pequeñas casas que parecen platos voladores arriba de un árbol y una fogata de la cual emana permanentemente humo son las únicas indicaciones para llegar a destino (nadie se perderá con estas indicaciones). Allí y bajo la estructura de una de sus casas/rucas, un fogón espera para degustar carnes de jabalí y de ciervo, mientras su equipo de ayudantes, todas mujeres mayores de las comunidades, elaboran las comentadas empanadas y una serie de delicias propias de la cocina mapuche, morchelas incluidas, una de las princesas del reino funghi en el mundo. No es ni será un comedor de mantel largo y por lo general sus visitantes tendrán que ocupar las manos como pinzas para echarse a la boca algún bocado, sin embargo la experiencia es superlativa, ya que es bastante más natural que las rucas turísticas que existen en el sur.

 

Para los que viajen de vacaciones a Villarrica, Pucón o sus alrededores, Miguel nos prometió tener listas sus instalaciones a finales de este año. Sólo le falta la energía eléctrica que espera solucionar con paneles solares para mantener el lugar lo más natural posible. El resto se lo entrega la naturaleza, esa que lo hizo regresar a casa y que hoy disfruta a concho y con una gran sonrisa en su cara. Al menos, Currarrehue no está contaminado de turistas, esos que provocan un caos vial superior al capitalino durante la temporada de verano.

 

¡No se lo pierda!

 

Miguel Cachitreo

Cel: 95202 2175

@miguelnewencachitreo

Currarrehue, Región de La Araucanía.

 

(*) Juan Antonio Eymin es cronista gastronómico y fundador de Lobby, la primera revista  destinada al sector hotelero y gastronómico de Chile. En la actualidad sus comentarios pueden ser leídos en varias publicaciones. Su independencia le da la libertad necesaria para aconsejar a sus lectores, por eso donde va gusta destacar lo bueno y lo malo.



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